El turismo y el sector inmobiliario, grandes beneficiados del pujante mercado ruso

El alto poder adquisitivo de buena parte de los 30.000 residentes de la Costa anima los negocios de lujo.

Más allá del sector agroalimentario, en los últimos años las relaciones comerciales entre Málaga y Rusia se han disparado, fundamentalmente a través de un turismo (residencial o estacional) pujante que ha derivado sobre todo en una época dulce para los negocios vinculados al lujo.

Las cifras oficiales indican que en la Costa del Sol viven unas 15.000 personas de nacionalidad rusa registradas en el Consulado, pero la asociación Málaga-Rusa elevaba el total a más de 30.000. A todo ello hay que sumar los más de 50.000 turistas que se desplazan en verano atraídos por una oferta más que atractiva: buen clima, sol, playa, ocio y exclusividad a un precio razonable.

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Las llegadas de los viajeros procedentes de ese país ha crecido a razón de un 22,6% en Andalucía y hasta un 50% en lo que se refiere al litoral malagueño. Muchos han optado por establecerse de forma más o menos estable, y uno de los sectores más beneficiados ha sido el inmobiliario. Hace ya tiempo que los rusos superaron a los alemanes como segundos compradores extranjeros de vivienda en la Costa del Sol.

Según la Asociación Provincial de Constructores y Promotores, los rusos se hicieron con el 8,45% de los 4.974 inmuebles adquiridos por ciudadanos extranjeros en 2012. Marbella, Benahavís y Estepona forman el denominado Triángulo de Oro, aquel que atrae el interés de los compradores más selectos, y donde se concentran los negocios del conocido como sector del lujo: ropa de diseño, artículos bañados en oro y complejos para grandes fiestas de sociedad.

Ese interés por Málaga se ha reflejado también en un incremento de los negocios regentados por rusos, aunque no hay cifras concretas. Agencias inmobiliarias, hoteles, restaurantes, bodegas o concesionarios de automóviles son algunos ejemplos de estas empresas en la Costa del Sol, la cual en poco tiempo puede contar con dos iglesias para el culto ortodoxo, una en Marbella y otra cerca de Benahavís.

Las relaciones comerciales también se han intensificado en los últimos años, aunque sometidas a los vaivenes de la política. El cierre de las fronteras rusas a las exportaciones de porcino (la malagueña Faccsa-Prolongo fue una de las cadenas afectadas) explica en parte el frenazo de los intercambios comerciales Málaga-Rusia en 2013 después de varios años de crecimiento. Desde la Cámara de Comercio, su presidente, Jerónimo Pérez Casero, explica que, además de la carne o el aceite, los productos no agroalimentarios más demandados son las prendas y complementos de vestir (con el 21,75% del total de las exportaciones), seguido del sector del mueble.

«El comercio global en 2013 fue de 25,9 millones de euros, con un saldo positivo para Málaga de 19.036.800 euros, y con una tasa de cobertura del 648%», explica Pérez Casero.

Respecto a las importaciones, en 2013 ascendieron a 3.473.000 euros, con un descenso del 17,8% en relación a 2012 pero con un fuerte aumento en comparación con 2011: un 444,3% más. El bacalao y pescado en salazón lideran con diferencia el ranking de las importaciones (más de un 75% del total), seguido de la maquinaria industrial.

La Cámara de Comercio de Málaga ha reforzado sus misiones comerciales en Rusia en este lustro, llevando a cabo acciones concretas en 2010, 2011 y 2013. En breve está previsto realizar una misión específica dedicada al sector turismo.

 

Fuente: Sur.es

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