¿Es la moda sostenible realmente viable?

 

La moda va rápido y con ella las tendencias promoviendo el consumo masivo de ropa alrededor del mundo. Es a lo que se conoce en la actualidad como fast fashion, el fenómeno del momento.

Sin embargo, año tras año no hace más que comprobarse que las personas desechan más y más ropa y esto se debe a la calidad de la misma. Para satisfacer a los clientes en cuanto a precios bajos y diseño, las compañías retail buscan reducir los costes de producción que se pueden traducir en salarios mínimos a fabricantes, textiles de baja calidad, y por lo tanto con más sustancias dañinas. Hasta el día de hoy la industria de la moda es la segunda industria más contaminante, después de la del petróleo.

La era sostenible

Como respuesta a toda esta problemática, la última década ha visto nacer marcas, organizaciones y eventos que promueven la moda sostenible o el slow fashion que busca reducir la contaminación, usar materia prima sostenible y dar las garantías necesarias a los productores/trabajadores. El problema es que todo lo anterior hace que los costes del producto final se eleven provocando en los consumidores una indecisión al momento de realizar la compra y que para las empresas todavía no sea rentable económicamente dedicarse a esto.

Los consumidores en general no están concienciados en cuestiones de moda ética y sostenible por lo que muchos tildan al slow fashion como caro y ‘sin diseño’, estereotipado a los hippies, por lo menos en España y Latinoamérica.

Una carrera de obstáculos

La industria se ha convertido en un modelo insostenible en sí mismo. Desechamos cada vez más rápido. Los consumidores nos hemos quedado atrapados en un ciclo absurdo de microtendencias. Hay dos minitemporadas a la semana en las tiendas. La ropa está pensada para durar en el armario unas cinco semanas antes de tirarla, todo en el nombre de la democratización de la moda. Sin embargo, en un mundo capitalista cuya principal ley es la de oferta/demanda ¿es posible que sobreviva la industria de la moda sostenible?

La moda sostenible busca que se globalice la Economía Circular. La Economía Circular es un nuevo modelo de diseño y producción de prendas para que estas puedan volver a ser utilizadas. Además promueve los materiales sostenibles y el pago justo a los productores que idealmente son locales. De esta manera también se impulsa la economía interna dentro de un país o comunidad específica.

Está claro que muchas marcas ven difícil la conversión a economía circular cuando ya se han establecido como retailers baratos que venden cantidades exorbitantes al año a un mercado amplio, frente al mercado reducido de la ropa sostenible.

Por otro lado, hay marcas con excelentes modelos de producción que no pueden competir contra los grandes del retail. El consumidor sigue creyendo que tiene más peso obtener diez prendas por menos de cien euros que dos por el mismo precio.

Cambios para el futuro

A pesar de las dificultades, los avances se han hecho. Se ha logrado presionar a estas grandes empresas a poco a poco incluir en sus agendas el modelo de economía circular. El aumento de la concienciación ha sido brutal, también en España. Y otro síntoma relevante que muestra el aumento del interés es que desde hace dos años este tema ha entrado en revistas importantes de economía/negocio y moda. Un ejemplo de los cambios es que ahora uno de los objetivos del Plan Medioambiental 2016-2020 es incluir la economía circular.

Aunque las intenciones sean las mejores, lo que sobresale ante todo es el dinero. El diseño sostenible tiene menos importancia que las decisiones comerciales de una empresa que se rigen por el coste y la velocidad.

A lo anterior se suma que el marketing ha internalizado en las personas que el consumo es bueno, que el consumo y las tendencias son un deber de cada persona; que el estatus se gana con estar en tendencia.

 

Fuente: fashionunited.es

 

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