Cruz y Ortiz devuelven el Rijksmuseum a la vida

Diez largos años de obras, 375 millones de euros y toneladas de paciencia y mano izquierda para apaciguar a los iracundos ciclistas han sido necesarias para que el Rijksmuseum resucite. El centenario edifico del primer museo holandés, reconstruido y renovado por los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz, vivió este jueves una histórica jornada de puesta de largo. La respetuosa y eficaz intervención del estudio andaluz Cruz y Ortiz, tan brillante como la colección que alberga, se presentó al mundo con la joya de la corona del Rijks, ‘La ronda de noche’ de Rembrandt, situada de nuevo en el alma de un museo maltratado por la historia que recupera su pleno esplendor.

Cruz y Ortiz ganaron en 2001 un concurso internacional con su propuesta para horadar en los cimiento, excavar seis metros bajo la cota de calle y ganar 4.000 metros cuadrados bajo tierra. Se propusieron devolver su prestancia a “un edifico desvirtuado, concebido con una arquitectura amerenganda y muy maltratada por la historia”. Tuvieron que vaciarlo y dejarlo suspendido sobre pilotes, flotando casi en el agua que emerge en la capital holandesa en cuanto se excava medio metro. “Si metes aquí una pala en el suelo, necesitas un marinero antes que un albañil” bromean. No en vano han trabajado con buzos, barcazas y un hormigón especial capaz de fraguar bajo el agua.

Necesitaba el decimonónico Rijks nuevos accesos, servicios, dotaciones, almacenes y un auditorio propios del siglo XXI, además de la radical renovación de los sistema de seguridad, una reordenación circulatoria y de un vasta colección con más de un millón de piezas de las que se exhibirán apenas uno miles en ochenta galerías. Entre las joyas, ‘La ronda de noche’ (1642), símbolo del espíritu holandés y la única de las 8.000 piezas expuestas que vuelve a su lugar original.

El reto era hacer un museo mejor, no mayor” explica Ortiz. En un alarde de racionalidad y lejos de los delirios de la arquitectura espectáculo anteriores a la crisis, los arquitectos sevillanos han llevado a cabo una respetuosa remodelación que gana en calidad a costa de la extensión. Que devuelve la vida al caótico e ineficaz edificio, incapaz de ‘digerir’ los dos millones de personas que lo visitan cada año. Han combinado la “cirugía reparadora” con una “intervención minimal radicalmente moderna que opera un gran cambio sin cambio radicales”. Todo con la colección abierta, comprimida y accesible en estos doce años en un edificio anejo.

Buscamos que lo moderno se sobreponga a lo antiguo sin que el contraste resulte abrumador y respetando los valores del edifico original” explica este dúo de reconocidos arquitectos que han alzado también dos edificios anejos, el delicado ‘Pabellón asiático’ y un edificio técnico. Con su intervención colocan al Rijks en la liga especial de los museos de primera categoría mundial que se reinventan y adapta al complejo presenta para desafiar al futuro, como han hecho ya el British, el Louvre o el Prado.

Cruz y Ortiz trabajan sin desmayo en toda Europa. Diseñaron el estadio de la Peineta en Madrid, la estación de Basilea y la de Santa Justa en Sevilla y acaban de ganar otro concurso para un estadio en un complejo deportivo en Lugano.

Fuente: ABC Sevilla

Puedes consultar el blog  y los proyectos de Cruz y Ortiz Arquitectos en Arquitectura Andalucía: extendaplus.es/cruzyortizarquitectos/

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